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Teruel A. Carrasco, LL.B En el living de mi hogar, en la ciudad de Winnipeg, Canada, donde resido, tengo en la pared una fotografía grande que fue tomada en la navidad del 2002. En esta fotografía están los 15 miembros que en esa fecha componían mi familia. |
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Posteriormente, en el ano, 2003, nació un nieto mas de manera que ahora somos 16 los miembros de mi familia. En esta fotografía están mi amada esposa con quien he estado casado por 45 anos, mi hija mayor con su esposo y sus dos hijos, nuestra segunda hija con su esposo y sus tres hijas, nuestro hijo con su hermosa esposa y su hijita y nuestra hija menor que nació en Canada. Gozo
mirando esta fotografía. Cuando llegamos a Canada en septiembre
del 1975 éramos cinco en mi familia, es decir, mi esposa y yo,
y nuestras dos hijas y nuestro hijo que tenia 3 anos. Ahora somos 16
incluyendo dos yernos y nuestra linda nuera, siete nietos (todos nacidos
en Canada) y nuestra hija canadiense que ya tiene 19 anos.
Gozo porque todos ellos tienen su futuro asegurado. Los tres hijos mayores son profesionales universitarios, casados con profesionales. Nuestra hija menor, excelente estudiante, se prepara en dos años más para ingresar a la universidad. Nuestros nietos están creciendo en hogares bien constituidos, con un buen nivel de bienestar material y por sobre todo en un hogar donde reciben amor y protección. Mas aún, viven y están creciendo en un país donde lo único que ellos tienen que hacer es soñar, estudiar y trabajar duro y ser personas de integridad para prosperar y también poder tener el mismo tipo de hogar que ellos están gozando ahora. Cuando llegamos a Canadá nuestra preocupación fundamental con mi esposa era el futuro de nuestros hijos. Por supuesto, como todo padre y madre, deseábamos lo mejor para ellos. Cada vez que miro la fotografía siento el gozo de saber que los seres que mi esposa y yo mas amamos están gozando una vida buena. Esto ha sido posible en Canadá. No habría sido posible obtenerlo en nuestra patria de origen. Mi esposa y yo también logramos realizarnos como personas y profesionales. Logramos metas bastante ambiciosas. Mi esposa logró titularse de profesora y trabaja en el sistema educacional canadiense. Yo logré mi título de abogado y ejerzo mi profesion ayudando a quienes desean radicarse en este país de oportunidades. Por supuesto que no fue fácil. Lo que mi esposa y yo gozamos ahora es el resultado de mucho esfuerzo, trabajo, perseverancia y determinación basado todo en metas muy claras. Sabíamos lo que queríamos. Canadá nos ofreció la infraestructura social, política y económica para que nuestros sueños y metas fueran posibles. Teruel A. Carrasco, LL.B. Abogado Canadiense. |
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